Foto buzón antiguo

¡He cancelado todas mis cuentas de e-mail!

El e-mail es un sistema de mensajería tan extendido  como obsoleto.

En realidad no las he cancelado todas. Sigo registrado en Google para usar algunos de sus  servicios, como Google Search, Google Maps, YouTube… Y en realidad tampoco he  baneado por completo el uso de Gmail. Pero sí lo he reducido y minimizado a niveles que  nunca hubiera pensado.

El e-mail es un sistema de mensajería tan extendido como obsoleto. Tan popular como molesto. El e-mail, sencillamente, desaparecerá en los próximos años y aquellos que no se adapten al cambio van a seguir sufriendo sus horribles consecuencias. Especialmente aquellos que creen que es imposible trabajar sin e-mail.

¿Pero por qué estoy diciendo todo esto? Porque la dinámica del e-mail es apilar y enterrar los mensajes por orden de llegada, notificando todos los que llegan (o ninguno), con difícil acceso a mensajes anteriores. Además el e-mail no deja organizar bien el trabajo: no es un buen to-do list (demasiados tipos de mensajes en una sola bandeja de entrada), ni un buen sistema para compartir información (los e-mails interesantes pueden quedar “leídos” por error y enterrados), ni para pedir feedback (el receptor dejará ese e-mail como leído y nunca lo responderá)… Gmail ya está ofreciendo soluciones sintomáticas del problema: nuevas bandejas de entrada, etiquetaje inteligente… pero quizás este problema no debe ser solucionado.

¿Y qué he hecho yo al respecto? Para empezar, y como reza el título del post, he cancelado toda -casi toda- mi actividad vía e-mail. Luego he buscado alternativas que me cubran necesidades específicas. Existen miles de alternativas al e-mail según tu perfil. ¿quieres compartir información con tus contactos habituales? ¿quieres una lista de tareas pendientes? ¿quieres trabajar en equipo? Minimiza el uso del e-mail e investiga, encuentra, prueba alternativas… esta actitud inconformista es una condición necesaria para sobrevivir en esta convulsa era 2.0. Te animamos a derribar viejos muros y ver más allá.

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